Vida
¿Sabés
cuántas horas
tardaste
en nacer?
Esa transcición fue
la primera de tantas
ocasiones
donde besaste,
abrazaste
fuiste
la balanza
límbica
entre la vida
y la muerte.
La línea que une los puntos
no siempre es recta,
a veces baila entre lloviznas, de noche,
pero,
¿no es que a veces canta
con los pájaros
hundidos
en la madrugada?
O la existencia es
una especie de bruma
o una especie de niebla que alucina.
Y tus labios
secos
desmontan la escena,
tu llanto oceánico atrae la idea,
la oscura
idea,
de que,
en tu vida,
en tu parto,
no existió el tiempo,
porque morir es terminar de nacer.
Comentarios
Publicar un comentario