autorretratoceánico
Hay un océano adentro mío,
que no es que sea diminuto,
sólo es que yo soy gigante
y las ballenas y tiburones
por mí sangran,
por mí inmensidad.
Su superficie en mi pecho
y el inexplorado abismo
negro en mis raíces.
El mar me aterroriza,
no sea que por una grieta
mi océano se escape
atravesando mi piel,
no sea que por una grieta
los cardúmenes de peces
me abandonen y me sequen
encadenándome a su libertad.
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